Seccion: Perfiles
19/07/2010
Lanzado hacia 2011, Kirchner luce incansable pero ¿le rinde tanto esfuerzo?

Es cierto que Néstor Kirchner es el dirigente político incansable, que trabaja todo el día todos los días pero ¿cuánto le está rindiendo ese esfuerzo que va más allá de los consejos médicos de que no abuse de su suerte?

Por ahora, los niveles de popularidad siguen magros, aunque es cierto que él está presente, tocando todos los timbres, apostando en todas las mesas, distribuyendo promesas a todos los protagonistas.

Aqui algunos ejemplos:

Eugenio Paillet en el diario La Nueva Provincia, de Bahía Blanca:

"Néstor Kirchner ha confesado, noches atrás, en Olivos, delante de un grupo de visitantes a los que intenta convencer de que es mejor jugar adentro que afuera de sus estructuras: "Si no nos unimos, le vamos a hacer el juego a --Ricardo-- Alfonsín".

El santacruceño está convencido de que el dirigente radical bonaerense le ganará la interna partidaria a Julio Cobos y que será el candidato a vencer en las elecciones de octubre del año que viene.

Una primera lectura que puede hacerse de esas palabras es que Kirchner no anda demasiado errado en el pronóstico. Y que su advertencia puede tener más que ver con la realidad de las cosas que con algún intento de forzar regresos de aquellos que han abandonado el barco o de los que dudan en seguir atados a la nave del kirchnerismo: hay coincidencia generalizada, entre los encuestadores de plaza, en cuanto a la caída constante del mendocino en las encuestas sobre imagen, lejos de aquel dueño de una de las frases más célebres de la política argentina de las últimas décadas que amenazaba con arrasar con todos, tras su voto "no positivo" durante la pelea de Kirchner con el campo.

Es bueno señalar, no obstante, que Kirchner relativiza en esos comentarios un dato que es, al mismo tiempo, un puñal clavado en su pecho: a la hora de medir intención de voto, el vicepresidente de la Nación mantiene una considerable ventaja sobre Alfonsín.

Los que lo han frecuentado sostienen que la estrategia de Kirchner, a la hora de armar su juego, es a tres bandas:

> meter miedo con una posible derrota a manos de Alfonsín, si no logra frenar la dispersión de su tropa;

> insistir en que no hará trampas en las elecciones para elegir el candidato peronista, con el objetivo de lograr que todos participen de esa jornada, porque cree que puede ganarle al que raye; y

> profundizar todavía más de lo que se ha visto la embestida contra Mauricio Macri, para tumbar, por un lado, sus aspiraciones presidenciales, pero también evitar, por el otro, que arme un posible acuerdo con el peronismo federal.

(...) Primero, fueron los barones del Conurbano bonaerense, a quienes prometió el oro y el moro para que no sacaran los pies del plato. Dio renovado aliento a la Federación Argentina de Intendentes que conduce Julio Pereyra, que, en el pasado cercano, ensayó, sin inocencia alguna, ciertos movimientos independentistas; especialmente, cuando comprobaron que el flujo de fondos proveniente de la Casa Rosada mostraba algunas demoras y algunos ceros menos en las partidas.

Ha mantenido, en el chalet de Olivos, varios encuentros con dirigentes que, en su momento, abandonaron sus filas para sumarse a los equipos de Francisco De Narváez.

Ha hecho de tripas corazón y tendió puentes con el intendente de La Plata, Pablo Bruera, a quien, hasta hace poco, tildaba de traidor. Está dispuesto a permitir el regreso sin condiciones del tigrense Sergio Massa, con quien también se ha visto en una cena de noches pasadas.

Y hasta se dice, en despachos de Balcarce 50, que Kirchner no desalentará una puja interna entre el ex jefe de gabinete y Daniel Scioli, por la gobernación de la Provincia, si eso ayuda a retenerlo otra vez de su lado.

La última jugada para reunir tropa ha sido su aliento a la formación de una federación nacional de concejales peronistas, un emprendimiento que motorizan varios caciques del Conurbano, como Alejandro Granados, Hugo Curto, Alberto Descalzo y el matancero Fernando Espinoza, que, antes que ninguna otra cosa, trabajará como un espacio más dedicado a sostener la candidatura presidencial de Kirchner para 2011.

Se suma a todo ese andamiaje el aliento a la formación de jóvenes "sub-40", entre los que sueña con contar al salteño José Manuel Urtubey, siempre tentado de lanzar su propia carrera y hasta no descarta, en ese marco, una candidatura a la Casa Rosada, en el próximo turno. Para ponerlo en boca de uno de los hombres que mejor lo conocen, Kirchner hablará con el Diablo, si resulta necesario para atraer dirigentes hacia su espacio.

Por estas horas, la necesidad pareciera tener cara de hereje, para el ex presidente, y no hay raya que no esté dispuesto a cruzar. Ansía una pelea interna el 14 de agosto de 2011 con todos sus rivales internos. De Duhalde a Felipe Solá; de Reutemann a De Narváez, sin olvidar a Mario Das Neves. Con ellos o con sus emisarios ha hablado o hablará en el futuro cercano, admiten en sus cercanías. Por esa misma razón es que Kirchner insiste en enviarles claros mensajes que, en su boca y por su pasado, bien pueden parecer una perfecta trampa, a ojos de sus enemigos del peronismo federal. (...)".


Marisa Álvarez en El Día, de La Plata:

"(...) Quien movió más fuerte en los últimos días, en busca de empezar a darle forma a su armado bonaerense y ponerlo en marcha, fue Néstor Kirchner. Su paso por La Plata para reunirse con los diputados del bloque oficialista de la Provincia -los mismos que, en un asado de verano que pretendió ser reservado y no lo logró, se habían confesado que acumulaban objeciones a su estilo de conducción- pareció cerrar un nutrido capítulo de encuentros con la dirigencia.

Un capítulo destinado a transmitir personalmente su estrategia hacia adentro del agitado mundo del peronismo aún alineado en el kirchnerismo: admitir las discrepancias, conciliar, contener y propiciar que todos "se queden adentro", rescatar incluso a algunos de los que emigraron, y que todos diriman las diferencias en la interna.

El ex Presidente profundizó en esa reunión, además, señales que ya viene dando en busca de que, a cien días del accidente cerebrovascular que mantiene en estado reservado al presidente del PJ bonaerense, Alberto Balestrini, la conducción de esa fuerza se reorganice y el partido "vuelva a funcionar"; algo que, en honor a la verdad, nunca ocurrió en los últimos años más allá de lo meramente formal, y si se trata de ser realmente un espacio en el que se tomen decisiones a partir de la participación y el debate.

Quizás a partir de los guiños de Kirchner, lo cierto es que el asunto "conducción del PJ" ha pasado a ser el eje de las movidas que se registran por estos días en el oficialismo provincial, en un clima de creciente crispación. El ex Presidente propicia, como buena parte de los referentes partidarios, la formación de una "comisión" que reemplace a Balestrini. Pero ese objetivo choca con dos obstáculos. Uno lo encarna Hugo Moyano, vice 1º del partido y en pie de guerra para resistir el intento de desconocerlo como presidente interino.

"El que me quiera desplazar que me lo diga en la cara, y veré qué tengo que hacer", ha desafiado. Y el otro pasa por los mismos dirigentes que impulsan la creación de la comisión. Sectores críticos, moderados y ultraoficialistas, intendentes, referentes legislativos, funcionarios de los gobiernos nacional y provincial, dirigentes de "organizaciones sociales"; todos quieren estar en ese grupo de conducción, en una multiplicidad de aspirantes que parece tornar imposible un acuerdo.

A no ser, claro, que termine siendo Kirchner quien dicte la conformación del grupo; algo que, hasta ahora, ha dicho que no quiere hacer, posiblemente -cree más de un dirigente político- para no "pelearse" con el jefe de la CGT. Ocurre que la situación desnuda una realidad: ¿quién tiene en el PJ bonaerense el perfil de liderazgo suficiente para laudar en medio de las pretensiones encontradas, o aún para organizar una acción de ese tipo?

Por lo demás, Kirchner habrá clausurado, con la reunión de La Plata, el capítulo de transmisión personal de la estrategia "todos adentro", pero no, por cierto, las movidas orientadas a incidir en la estructuración del perfil electoral del oficialismo provincial. Mientras el "grupo crítico" que encabezan, entre otros, los intendentes Sergio Massa y Cristian Breitenstein, tratan de instalarse como "los Sub 45", en busca de que esa "marca" los asocie a una "renovación", un grupo de funcionarios nacionales ultra K salió a pararse en el escenario bonaerense, para reivindicar su condición de "sub 45" y sus pretensiones electorales.

Uno, Amado Boudou, es marplatense, aunque podría jugar al final en la capital federal, dependiendo de cómo "se porte" el intendente de esa ciudad, el vecinalista, hasta ahora siempre aliado al kirchnerismo, Gustavo Pulti. Por lo pronto, la movida de lanzamiento fue en Mar del Plata. Y otro protagonista de ese grupo es Diego Bossio, titular de la Anses, que le dice a quien lo quiera oír que quiere ser intendente de Tandil. (...)".


En Jornada Online de Mar del Plata:

"(...) Aunque Boudou buscó aclarar que el grupo no puede considerarse un sub 45, como lo bautizaron en la quinta de Olivos, lo cierto es que Kirchner lo categoriza de ese modo en la búsqueda de la renovación del oficialismo, aseguraron fuentes partidarias en diálogo con Noticias Argentinas.

El nucleamiento tiene como algunas de sus figuras, además de Boudou y Bossio, a intendentes de la camada joven del Gran Buenos Aires, como el lomense Martín Insaurralde, y a secretarios de relieve en el Gobierno nacional, como Juan Manuel Abal Medina (Gestión Pública) y Hernán Lorenzino (Finanzas).

Todos ellos se reunieron este viernes en Mar del Plata con unos 20 intendentes de la Provincia, algunos de los cuales superaban -sin embargo- los 45 años e incluso pidieron no ser mencionados como asistentes al encuentro para que no se enojaran autoridades que no participaron del cónclave.

"Estas generaciones serán las responsables de continuar el proceso de verdadera transformación de la Argentina en los próximos 10 años", dijo Bossio en uno de los salones del hotel Hermitage marplatense, donde además consideró que "si se trabaja inteligentemente habrá años muy buenos para el país".

Según se informó, el titular de la Anses analizó con los intendentes los alcances de los programas que se ejecutan desde el organismo en sus distritos, en especial la Asignación Universal por Hijo, y "el impacto directo que tuvo sobre el aumento en la matrícula escolar y la reactivación del comercio".


En La Noticia 1, de Mar del Plata:

"(...) Tras exponer y señalar las ventajas del modelo kirchnerista, el Ministro de Economía Amado Boudou lanzó un nuevo espacio político integrado además por el titular de la Anses, Diego Bossio; el Vicejefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina; el Secretario de Finanzas de la Nación, Hernán Lorenzino; y diez intendentes de la provincia de Buenos Aires.

Boudou dijo que ese espacio será "lo más amplio posible", enmarcado dentro del kirchnersimo, que es "plural y nuevo" y no "un slogan mediático”. Es "una apuesta al Gobierno Nacional para que tenga mayor pluralidad y actores nuevos que se involucren a la discusión nacional, provincial y local donde florezcan nuevos dirigentes porque lo  que hace falta son más voces", aseguró.

Participaron los intendentes de Arrecifes, Daniel Bolinaza; de General Pinto, Alexis Guerrera; de Marcos Paz, Ricardo Curuchet; de Colón, Ricardo Cassi; de San Andrés de Giles, Alberto Ghione; de Baradero, Aldo Carossi; Marcelo Scansci, de Carmen de Areco; Juan Pablo de Jesús, Partido de la Costa; Germán Cestona, de General Belgrano y Hugo Rodríguez, de Lobería.

"Es un espacio que forma parte de un proyecto nacional", dijo el ministro de Economía y agregó: "Es todo lo amplio como pueda ser, porque lo que necesita este espacio es la diversidad para discutir y encontrar soluciones, tenemos muy en claro cual es la ideología del proyecto nacional: el trabajo es el centro de la economía y  tiene que ver con la autonomía en la toma de decisiones para nuestro país frente a lo que pasa en el mundo".

En ese marco, Boudou criticó a la prensa y señaló que "las líneas editoriales de algunos medios" van "en contra del crecimiento del país". "Los periodistas deben tener la posibilidad de escribir lo que cada uno piensa y no con estas bajadas de línea que finalmente son en contra del país, no son en contra del gobierno", disparó el ministro.

Llamó a  "redoblar esfuerzos y a discutir lo que falta aún por hacer en toda la Republica Argentina” y sentenció: "No tenemos que olvidarnos que la democracia tiene que hacerse con debate y desafiar lo establecido discutiendo para el bien de nuestro pueblo”. (...)".

 
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